La urgencia de modificar la movilidad de las grandes metrópolis y reducir emisiones de efecto invernadero implica una complejidad mayor en la toma de decisiones y el diseño de políticas públicas para prevenir tragedias y mejorar la vida de los ciudadanos, consideró la maestra Areli Carreón García, egresada de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y alcaldesa de la Bicicleta en la Ciudad de México.
 
Al participar en el Foro Problemas Metropolitanos: acciones para su atención, con la temática Escenarios futuros de movilidad-transporte-accesibilidad, organizado por el Consejo Regional del Área Metropolitana (CRAM) de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) y la Casa abierta al tiempo y El Colegio de México, reconoció que este tema requiere de muchas herramientas de imaginación, porque en el ámbito legal hay huecos y vacíos entre instituciones que no dejan claras las responsabilidades de cada instancia.
 
“Los funcionarios públicos se enfrentan a vacíos legales y en la Coordinación Metropolitana no existe la figura jurídica legal que les permita organizar de manera adecuada y a largo plazo una planificación e implementación de medidas para mejorar la calidad de vida, proteger bienes comunes y prevenir tragedias”.
 
Por ejemplo, “los usuarios del Mexibus tienen que bajarse cuando éste llega al límite del Estado de México, debido a la falta de coordinación entre ambas demarcaciones territoriales”, añadió la maestra en Desarrollo Rural de la Unidad Xochimilco de la UAM.
 
La innovación está limitada al ámbito presupuestal puesto que rara vez existe dinero suficiente para proveer calidad de servicios de transporte, “con lo que estamos atorados sin la posibilidad de renovación en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM)”, sin importar que es un derecho ganado que no depende de la voluntad política o del color del partido.
 
“Eso va a transformar la movilidad en los años que vienen”, confió la también fundadora de la asociación civil Bicitekas, quien abundó sobre algunos de los proyectos que impulsa la organización, como los ciclotaxis asistidos por personas con alguna discapacidad física, que contarán con paneles solares que permitirán recargar teléfonos celulares durante el trayecto y podrán contribuir a optimizar los traslados de medio millón de personas en el Centro Histórico de la Ciudad de México, así como la puesta en operación de mil 600 bicicletas que de manera comunal empezarán a circular en la Alcaldía Azcapotzalco.
 
En representación del maestro Álvaro Lomelí Covarrubias, coordinador general de Desarrollo Metropolitano y Movilidad de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), el maestro Francisco Javier Aguilar García subrayó que ordenamientos como el traslado y la accesibilidad se vuelven ejes fundamentales en este ejercicio, sobre todo en el ánimo de soportar “cómo nos enfrentamos a esta visión sistémica, compleja, del territorio, aún más complicada desde el Estado y sus funciones, que se traducen en estar sujetos a facultades, tiempos y presupuestos”.
 
Uno de los retos es integrar las demandas e inquietudes de los tres niveles de gobierno sobre cómo promover los modos de transporte del grueso de la población en grandes metrópolis como la Ciudad de México, Monterrey y Guadalajara, cuando 37 por ciento de la gente en el plano nacional se desplaza en transporte público.
 
Al participar en la Mesa Innovaciones en transporte, movilidad y accesibilidad, el funcionario presentó el Programa Territorial Operativo (PTO) de la Zona Metropolitana del Valle de México que hace énfasis en el proyecto Aeroportuario de Santa Lucía, publicado en el Diario Oficial de la Federación el año pasado, el cual establece la ampliación del Tren Suburbano como elemento fundamental para la activación y el máximo aprovechamiento del desarrollo de infraestructura aeroportuaria.
 
El gobierno busca dar mayor seguridad a los pasajeros de este transporte durante sus traslados desde y hacia la Ciudad de México a través de 24 kilómetros adicionales de ruta, desde Lechería hasta la nueva terminal aérea, que permitirá una conexión de entre 35 y 40 minutos con la estación de Buenavista, además de que las estaciones partan desde el concepto de la multimodalidad, aseveró.
 
La doctora Angélica del Rocío Lozano Cuevas, académica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), expuso que una preocupación hacia 2030 es la planificación multidimensional que se requiere para saber cómo se transportarán las personas mayores de 60 años.
 
Para ello, es necesario conocer las necesidades de los ciudadanos para estar en posibilidad de modelar a todos los niveles de tráfico vehicular y transporte público, considerando los cambios de uso de suelo que se requerirán para varios momentos, en una zona metropolitana con casi 35 millones de viajes por día, con 11.1 millones de ellos caminando, 15.6 millones en transporte público, 7.3 millones en autos privados y sólo 0.72 millones en bicicleta.
 
De los traslados, 47.8 por ciento son realizados en colectivos –microbús– con un tiempo promedio de más de 40 minutos; 29.5 por ciento se realizan en automóvil, con 41 minutos de duración promedio, refirió la especialista, que añadió que de acuerdo con la zona donde se habita el primer uso puede ser el automóvil (colonia Condesa), mientras que en Lomas de Padierna el colectivo seguido del auto y en Satélite el automóvil y microbús porque el Sistema de Transporte Colectivo-Metro está muy retirado.
 
“Esta situación nos da idea de cómo se podría modificar la sustentabilidad, siendo el Metro el medio que puede reducir la gran cantidad de viajes”.
 
El doctor Luis Miranda, académico de la Universidad McGill de Canadá, reconoció que un problema capital en la movilidad en las grandes urbes es la congestión, por lo que entre las opciones a considerar, además de mejorar el transporte público, serían la utilización de autos pequeños, bicicletas o caminar.
 
Otro gran desafío sería la conversión hacia vehículos eléctricos, ya que las patinetas cuentan con una batería que sólo dura una semana y posteriormente tiene que ser desechada al igual que el propio medio de transporte.
 
Al clausurar los trabajos, el doctor Salomón González Arellano, investigador del Departamento de Ciencias Sociales de la Unidad Cuajimalpa, afirmó que el cambio climático es un buen ejemplo de modificación en el paradigma de cómo pensar el futuro y representa también un paradigma epistemológico novedoso “en el que gran parte de las incertidumbres que sentimos tiene que ver del desajuste de los modelos científicos a la realidad”.
 
Entonces, “un buen ejemplo es lo que acabamos de ver en el sentido de movilidad, transporte y accesibilidad, sobre todo estas diversidades de posibilidades y al mismo tiempo grandes dificultades para innovar”, concluyó

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