Fue en mayo de 1952, hace 68 años, que Toluca fue sorprendida con la apertura de su primer librería, la ahora emblemática Librería Ibáñez, que sigue manteniendo su lema «no es la única pero sí la primera». Juan Ignacio Ibáñez García y su esposa, María Martha Yáñez Lobato, fueron quienes inauguraron este espacio cultural en la calle de Miguel Hidalgo número 402 poniente, justo en el corazón de Toluca.

Un negocio que ha sido atendido por toda la familia. Ana Lidia Ibáñez, hija de Don Ignacio Ibáñez y Martha Yáñez, nos relata cómo es que Librería Ibáñez fue sumamente aceptada por Toluca porque «precisamente les ahorraba ir a la Ciudad de México, que eran dos horas de camino”. Ana Lidia recuerda cómo es que su padre iba directamente a las editoriales y traía los libros a la ciudad.

«Aún mantenemos los mismos muebles» cuenta con algo de nostalgia Ana Lidia a Ciudad Digna. Nos relata que su abuelo tuvo dos librerías en la Ciudad de México y es así que Ignacio Ibáñez al llegar a Toluca y al no ver librerías, llega al, ahora, número 402 a un local disponible para abrir su propia librería.

Librería Ibáñez

El negocio siempre ha sido familiar, comenzó «con mi madre atrás del mostrador y mi padre en los pedidos». También han estado al frente las y los hijos Ana Lidia, Judith Susana, Martha Elizabeth, Juan Daniel y Jaime Francisco. Además, recuerdan a sus anteriores empleados como Gloria García Valdés y Ana María Sánchez Legorreta, ahora profesoras, así como Luis Enrique Tenorio, químico y ahora jefe de laboratorio de la Clínica 221 del IMSS. Actualmente Rosa Martha Rodríguez es quien colabora con la librería.

Pero Ana Lidia no solo recuerda a sus queridos empleados, sino también a personajes ilustres del Estado de México que en algún momento adquirieron sus libros en este local. Mario Colín Sánchez, Carlos Hank González,  Juan Fernández Albarrán, Gustavo Baz Prada, Yolanda Ballesteros, Laura Pavón, Salvador Sánchez Colín, Jorge Jiménez Cantú y Tomás Ruiz Pérez son tan solo algunos de los nombres que visitaron esta emblemática librería.

El tiempo pasa, la ciudad cambia pero Librería Ibáñez perdura, “ha mantenido su forma y su concepto desde el inicio” comenta Ana Lidia. Recuerda que la librería comenzó vendiendo cuentos y posteriormente libros de texto e incluso recuerda a estudiantes de medicina haciendo fila a las 11 de la noche esperando a su padre con los libros que conseguía en la Ciudad de México.

Lo que ha diferenciado a Librería Ibáñez todos estos años es “el compromiso, la atención para con los clientes” nos cuenta Ana Lidia. Además, tratan de conseguir todo tipo de libros a la brevedad en caso de que no los tengan.

Desafortunadamente, Juan Ignacio falleció en 1980, lo que significó un reto para la familia, pero supieron sobrellevarlo y continuar con el negocio. La pandemia ocasionada por el virus SARS-CoV-2 los obligó a cerrar por cuatro meses y es así que ahora Martha Yáñez ha decidido cerrar la última página de Librería Ibáñez, decisión que, nos comentan, no fue sencilla pero que todo tiene un inicio y un final.

«¿Hay algo que pueda o deba pasar para que la librería no cierre?», preguntamos. Sin embargo, la respuesta es que la decisión ya está tomada y ha sido un acuerdo familiar, posiblemente un apoyo (gubernamental o privado) podría cambiar las cosas pero mientras tenemos que ver con tristeza los letreros de remate y oferta a las afueras del negocio.

Existe siempre la opción de que alguien en la familia retome el negocio, nos comenta Ana Lidia, pero claro tendrá que comenzar de nuevo, de cero. Otra cosa que lamenta es que se ha perdido el interés por la lectura, si un profesor no obliga a los estudiantes a conseguir los libros, estos no los leerán.

«¿Cómo ha sido la reacción del público ante el cierre de la librería?» cuestionamos a Ana Lidia. Ella nos comenta que ha sido un boom, la gente viene con nostalgia y tristeza, nos ven como a un museo, vienen y se toman fotos.

Librería Ibáñez deja un legado a Toluca: «Ser la primer librería de la ciudad, la expansión de la cultura e incentivar la apertura de más librerías» afirma Ana Lidia. Además, la influencia de la librería no se limitó a Toluca, surtió de libros a otros municipios del Estado de México e incluso de otros estados, como Guerrero.

Finalmente, Ana Lidia nos dice que “nos quedamos con el recuerdo, libros no porque es la nostalgia”, por lo que hasta diciembre podemos encontrar muchos de sus libros en oferta e incluso aún pueden encontrar libros que su padre trajo de la Ciudad de México.

La ciudad recordará por siempre a Librería Ibáñez, un referente para la cultura en Toluca, un espacio que ayudó a generaciones de estudiantes por toda su trayectoria académica, un espacio para los amantes de los libros y de las historias.

 

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