Pasan los años y el concepto de cultura a las instituciones le sigue quedando grande, los encargados temporales de las mismas, dejan a su paso olor a pirotecnia y basura, son malos “actores” de una burocracia supina, sumergida en la inercia y la improvisación.

Un ejemplo claramente oscuro es la Dirección de Cultura del Ayuntamiento de Toluca, a cargo de Emanuel Sánchez López, que contrata para sus eventos a los artistas locales y pasan seis meses sin pagarles, haciendo valer una idea retrógrada y de franco desprecio, donde los artistas no comen, ni tienen deudas, ni gastan en el conocimiento, ni en la perfección de sus oficios o profesiones.

Ven a los artistas como un adorno, no como personas que cumplen una función social ética, que tienen compromisos económicos, que tienen familias. ¿Por qué los artistas tienen que esperar más que otros proveedores para sus pagos? ¿Son personas de otra condición social que deben soportar el desprecio y la discriminación, por caprichos administrativos? ¿Son ciudadanos locales de quinta clase?

El presidente Municipal de Toluca, Alfonso Zamora Morales, debe reconocer a sus propios creadores, comenzando por pagarles los adeudos, dándoles el lugar que les corresponde, y no actuar con desprecio, con discriminación y con ninguneo, pensando que sus “funcionarios que no funcionan” se eternizarán en sus puestecillos: parece ignorar que muy pronto todos se quedarán en la calle.

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